20.8 C
Málaga
viernes, 15 mayo, 2026
Inicio El Flamenco Investigación Los Bienes de Interés Cultural del Flamenco

Los Bienes de Interés Cultural del Flamenco

En España, un Bien de Interés Cultural (BIC) es una figura de protección jurídica destinada a preservar bienes que poseen un especial valor histórico, artístico, arqueológico, etnográfico, científico, técnico o paisajístico” (Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español)

500

Bienes de Interés Cultural Flamenco

Los Bienes de Interés Cultural del Flamenco en Andalucía

La ley 14/2007 de 26 de noviembre de Patrimonio Histórico de Andalucía establece en su preámbulo que el Patrimonio Histórico Andaluz constituye un pilar esencial en la definición de la identidad regional, representando tanto la evolución histórica como la diversidad cultural de Andalucía. Este patrimonio no solo es testimonio del pasado, sino también un factor clave en la consolidación de la identidad colectiva contemporánea.

Son seis hasta la fecha: los registros sonoros de la Niña de los Peines (1999), La Fiesta de Los Verdiales (2010), La Escuela Sevillana de Baile (2011), Escuela Bolera de Baile (2012), Zambomba de Jerez y Arcos de la Frontera (2015) y el Fandango de la provincia de Huelva (2020).

La valorización de este legado es fundamental para el fortalecimiento de la conciencia identitaria, contribuyendo así al desarrollo de una ciudadanía comprometida con la preservación de un entorno cultural que mejora la calidad de vida. En respuesta a su importancia, Andalucía estableció un marco jurídico dedicado a la protección del Patrimonio Histórico, centrado en la Ley 1/1991 de Patrimonio Histórico de Andalucía, antecesora de la nueva formulación señalada de 26 de noviembre de 2007. Esta legislación se alinea con los mandatos constitucionales y estatutarios, los cuales encomiendan a los poderes públicos la conservación y el enriquecimiento del patrimonio cultural, enfatizando la protección y promoción del Patrimonio Histórico como un objetivo prioritario de la comunidad autónoma. (BOE-A-2008-2494 Ley 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía., 2008).

En el marco de la Ley 14/2007 del Patrimonio Histórico de Andalucía, se establece el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz (CGPHA) como un mecanismo esencial para la protección, accesibilidad y divulgación de los bienes patrimoniales. Este catálogo, bajo la administración de la Consejería competente en patrimonio histórico, incluye una variedad de elementos como inmuebles, muebles, y actividades culturales que forman parte del Patrimonio Histórico de Andalucía.

Dentro de este catálogo, se distinguen los Bienes de Interés Cultural (BIC), que junto a otros bienes de catalogación general y aquellos del Inventario General de Bienes Muebles del Patrimonio Histórico Español, forman una categorización integral. La inscripción de estos bienes puede ser individual o colectiva, y se pueden realizar anotaciones preventivas como medidas de precaución.

La inscripción de un BIC conlleva una protección y tutela singulares, establecidas en la ley y posibles instrucciones adicionales. El proceso de inscripción implica un procedimiento administrativo donde cualquier persona física o jurídica puede solicitar la inscripción de un bien. Este procedimiento incluye trámites de información pública y audiencia, especialmente en el caso de bienes inmuebles y actividades de interés etnológico.

Además, la ley establece que la modificación o cancelación de la inscripción de un bien sigue el mismo procedimiento que para su inscripción. Un aspecto importante es la inclusión automática y gratuita de los bienes inmuebles BIC en el Registro de la Propiedad, a través de una certificación administrativa por parte de la Consejería competente.

Registros Sonoros de La Niña de los Peines

El 3 de julio de 1999, el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía anunció la clasificación de los registros sonoros de La Niña de los Peines como Bien de Interés Cultural, bajo la categoría de Patrimonio Documental por medio del Decreto 135/1999, de 25 de mayo de 1999. 

Esta declaración se justifica según el citado Decreto 135/1999 afirmando que la importancia de Pastora Pavón, conocida como La Niña de los Peines en el ámbito del Flamenco, trasciende una visión unidimensional. Su figura es crucial en el contexto de este elemento distintivo de la cultura andaluza, y su análisis requiere un enfoque multidimensional. Este enfoque incluye su carrera artística, las metodologías de aprendizaje que empleó, la influencia regional y personal en los estilos que cultivó, sus habilidades sonoras y técnicas interpretativas, su conocimiento enciclopédico y estilístico, así como su rol como mujer gitana en el Flamenco.

Prosigue la norma afirmando que los registros sonoros de su voz, capturados en discos de pizarra a 78 rpm, comprenden más de 170 cantes flamencos. Estos registros, según información disponible, se encuentran en manos de coleccionistas privados como Diego Alba Villagran, Manuel Yerga Lancharro, Antonio Reina Gómez, Ramón y Luis Soler, Alberto Rodríguez Burgos, y Juan Castañeda. Instituciones como la Peña Flamenca Juan Breva, la Cátedra de Flamencología y Estudios Folclóricos Andaluces, la Diputación Provincial de Sevilla, el Centro de Documentación Musical de Andalucía y el Centro Andaluz de Flamenco, todos ubicados en Andalucía.

Por último, se añade como justificación lo establecido en el Informe Técnico para el expediente de Declaración como Bienes de Interés Cultural, Patrimonio Documental, de los registros sonoros de La Niña de los Peines (Cruces, 1999) en las que destaca la trayectoria profesional de La Niña de Los Peines afirmando que participó en lo más alto del Cante Jondo junto con Antonio Chacón y Manuel Torre interpretando la práctica totalidad de los cantes. Prosigue la autora afirmando que Pastora Pavón fue capaz de actuar tanto en pequeños escenarios como en teatros o plazas de toros y servir de inspiración a artistas flamencos subsiguientes.

La Fiesta de los Verdiales

El 28 de diciembre de 2010, en la edición número 252 del Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, se registró la Fiesta de Verdiales en Málaga y varios de sus municipios como Actividad de Interés Etnológico y Bien de Interés Cultural en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, plasmado en el Decreto 453/2010, de 21 de diciembre.

En el citado decreto se justifica la inclusión de La Fiesta de los Verdiales afirmando que resulta ser fenómeno cultural de rica tradición etnológica, se destaca por su carácter único y específico, especialmente evidente durante el ciclo navideño del 25 al 28 de diciembre. A pesar de las similitudes con las antiguas celebraciones romanas como las saturnalias, especialmente en aspectos como la temporalidad, la vestimenta, y los instrumentos musicales, no hay registros escritos que confirmen estas conexiones. La Fiesta tiene un carácter carnavalesco, donde el día 28 de diciembre los participantes, llamados inocentes o tontos, se convierten simbólicamente en reyes.

La conexión entre los fandangos actuales de la provincia de Huelva y los verdiales de Málaga ha sido un tema de estudio para varios investigadores. Esta interrelación entre fandango y verdiales no es un descubrimiento reciente. Ya fue explorada por Hipólito Rossy en su obra «Teoría del Cante Jondo» (Credsa, Barcelona, 1998) y José Luque Navajas en «Málaga en el cante. El Guadalorce» (Málaga, 1965), quienes sostuvieron que los verdiales representan, por lo menos, la forma más ancestral del fandango malagueño y, muy probablemente, de todo el fandango andaluz. Alfredo Arrebola, en su participación en el quinto Congreso de Folclore Andaluz, señaló que el fandango más antiguo registrado en el Flamenco proviene de Málaga, diferenciándose en verdiales y fandangos abandolaos, siendo los verdiales los más antiguos y precursores incluso del Flamenco.

Los Verdiales tienen un aire pre-flamenco, prosigue el decreto, con melodías y bailes rústicos, que han evolucionado hacia un mestizaje con el Flamenco en forma de fandango abandolao o bandolá, en sus tres estilos distintos: Montes, Almogía y Comares. Esta Fiesta constituye una parte vital del patrimonio inmaterial de Málaga y Andalucía, mantenida viva por las ‘pandas’ a través de transmisiones orales y tradiciones como luchas, revezos o ganchás y rifas.

Originalmente concentrada en los Montes de Málaga, la Fiesta ha migrado a los barrios periféricos de la ciudad debido al éxodo rural desde los años 60, con nuevas formas de celebración emergiendo en lugares como las calles del centro durante la feria de verano. Este cambio ha llevado a una mayor identificación de la sociedad malagueña con la Fiesta. Sin embargo, la creciente popularidad y su inclusión en festivales y concursos plantean el riesgo de que se convierta meramente en un espectáculo, desviándose de su esencia tradicional, lo que subraya la importancia de su salvaguarda.

El estilo Montes de la Fiesta de Verdiales se encuentra en la comarca de Málaga y Montes de Málaga, extendiéndose hasta el sur de la Serranía de Ronda, particularmente en Parauta, cerca de la comarca de Montes. La modalidad Almogía, por otro lado, se localiza en el Valle del Guadalhorce, incluyendo lugares como Álora, Pizarra, Cártama y Coín, y se extiende geográficamente hasta el sureste de Antequera, abarcando áreas como El Valle de Abdalajís, Villanueva de Algaidas, Villanueva de la Concepción y Antequera. Finalmente, el estilo Comares, situado al este de los Montes en la comarca de la Axarquía, abarca localidades como Comares, Colmenar, Cútar, Rincón de la Victoria, Periana, El Borge y La Viñuela.

La Documentación técnica para declarar la «Fiesta de los Verdiales» Bien de Interés Cultural (Llorente y Pedrajas, 2009), justifican su inclusión dentro del patrimonio cultural protegido como BIC, afirmando que los Montes de Málaga, marcados por una rica historia cultural, han sido modelados a lo largo de los siglos por sus habitantes, quienes han dejado su huella en cada aspecto de la región. La cultura de un territorio, aunque no determinada por su geografía, es influenciada por ella. En el caso de los Montes de Málaga, su geografía ha contribuido a la formación de expresiones culturales únicas, como la fiesta de verdiales. Este fenómeno, que ha eludido regulaciones estrictas, se arraiga profundamente en la historia de Andalucía, especialmente evidente en su coincidencia con el ciclo navideño del 25 al 28 de diciembre.

Continúa la citada documentación exponiendo como justificación que la fiesta de verdiales, caracterizada por su música y danza rústicas, refleja una mezcla de influencias históricas y culturales. A pesar de los cambios en el lugar y el contexto de su celebración, especialmente desde los años 60 con la migración de la población rural a la ciudad, la fiesta ha mantenido su relevancia y se ha adaptado a los nuevos entornos urbanos. Esto ha permitido que la tradición de los verdiales siga siendo un importante medio de comunicación y representación cultural en Málaga, conectando el pasado con el presente y ofreciendo un sentido de identidad colectiva.

Como justificación final, se establece en el informe técnico la inscripción de la Fiesta de Verdiales en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz por su profundo significado cultural y su papel en la conservación de las tradiciones populares de Málaga. Este reconocimiento no solo resaltaría su importancia geográfica y etnográfica, sino también su papel en la cohesión comunitaria y su conexión con las tradiciones navideñas y ancestrales, así como su relevancia en la formación de identidades culturales en la sociedad urbana contemporánea.

La Escuela Sevillana de Baile

Émile Rouargue. Gitanos. Barrio de Triana, 1852.

El 12 de diciembre de 2011, en la edición número 241 del Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, se inició el proceso para registrar la Escuela Sevillana de Baile como Actividad de Interés Etnológico y Bien de Interés Cultural en el Catálogo General de Patrimonio Histórico Andaluz cristalizado en la Resolución de 9 de noviembre de 2011, BOJA 241, de 12/12/11. 

La mencionada resolución establece como justificación que la Escuela de Baile Sevillana es reconocida como parte del patrimonio cultural inmaterial de Andalucía, conforme a la Convención de la UNESCO para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial adoptada en París el 17 de octubre de 2003 y ratificada por España el 29 de enero de 2007. Esta convención reconoce expresiones culturales como el Flamenco, que fue incluido por UNESCO en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad el 16 de noviembre de 2010. Siguiendo estas directrices, la Consejería de Cultura está registrando elementos significativos de la cultura andaluza, incluyendo la Escuela de Baile Sevillana, en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz.

Según el expediente técnico sobre la Escuela Sevillana de Baile, la justificación dentro del patrimonio cultural protegido basándose en que la citada escuela representa la culminación de un proceso de codificación iniciado alrededor de 1830, que ha experimentado un enriquecimiento continuo. Si bien algunos de sus rasgos, continúa el autor del expediente, se encuentran en el baile masculino, es fundamental en el baile femenino, estrechamente ligado a la imagen de la mujer sevillana y andaluza. Esta escuela de baile, que corre el riesgo de perder su identidad única, es un elemento crucial que no debe desaparecer ni alterarse. Aunque el baile femenino actual ha incorporado técnicas como el zapateado, a menudo ha descuidado otros elementos tradicionales asociados a la mujer. Del mismo modo, aspectos de la indumentaria, como la bata de cola, no deben caer en desuso. Es esencial tomar medidas para preservar esta forma de baile que ha contribuido significativamente a la estética del baile flamenco y que aún es practicada por algunas bailaoras andaluzas (Gómez, 2011).

Escuela Bolera de Baile

Pepita de Oliva bailando la «Aragoneza» (1853)

El 4 de enero de 2012, en la edición número 2 del Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, se anunció la Resolución que inicia el proceso para registrar la Escuela Bolera de Baile como Actividad de Interés Etnológico y Bien de Interés Cultural en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz que se plasmó en la Resolución de 7 de diciembre de 2011, BOJA 2, de 4/01/2012, 2017.

La Escuela Bolera de Baile, explica el citado decreto, una forma de danza española derivada de la danza clásica y enriquecida por los bailes cortesanos franceses e italianos del siglo XVII, alcanzó su esplendor en el siglo XVIII. Integrando los bailes populares españoles, se transformó en una expresión representativa del nacionalismo en el siglo XIX, fusionándose con los bailes andaluces hasta ser considerada sinónima de ellos. Esta mezcla de danzas regionales diversas ha enriquecido tanto a la escuela bolera como al Flamenco, a través de la incorporación de pasos y movimientos que realzan el espectáculo. Sin embargo, muchos de estos elementos están desapareciendo por falta de representación. Por tanto, se considera vital proteger y salvaguardar los bailes andaluces de la Escuela Bolera, como la Cachucha, el Polo del Contrabandista, los Caracoles, y el Jaleo de Jerez, la Malagueña y la Rondeña, entre otros. Estos bailes, arraigados en el Flamenco y la danza y con un desarrollo específico en Andalucía, forman un patrimonio cultural artístico importante, reflejando una expresión única de raíz andaluza.

Según el expediente técnico sobre la Escuela Bolera (Gómez, 2012), su incoación como BIC se justifica explicando que la Escuela Bolera de Baile, surgida en el siglo XVIII en Andalucía, es un destacado ejemplo de la danza española influenciada por la danza clásica y los bailes cortesanos europeos. Se consolidó en el siglo XIX, difundiéndose por España y Europa, y jugó un papel crucial en el desarrollo de la danza clásica. Además, tuvo una influencia significativa en el Flamenco, resultado del encuentro entre las bailarinas boleras y las calés andaluzas en academias de baile del siglo XIX. Este intercambio condujo a una fusión fundamental entre los bailes boleros y gitanos, enriqueciendo el Flamenco con técnicas y estilos de la Escuela Bolera.

Hoy, muchos elementos de la Escuela Bolera están en peligro de desaparición, incluyendo bailes clásicos del siglo XVIII y su indumentaria. Es fundamental conservar y transmitir este repertorio para mantener viva su influencia en el baile Flamenco. Grandes figuras del Flamenco actual conocen y han interpretado formas de la Escuela Bolera, y se reconoce la importancia de preservar bailes como a Cachucha, el jaleo de Jerez, la Rondeña, la Malagueña y el zapateado. La Escuela Bolera ha sido esencial en la historia de la danza en Andalucía y ha contribuido significativamente a la cultura dancística, tanto en el ámbito popular como en el teatral. La conservación de estos bailes y su transmisión a nuevas generaciones es clave para mantener viva esta rica tradición artística.

Zambomba de Jerez y Arcos de la Frontera

Celebración de Zambomba de Jerez

El 14 de diciembre de 2015, en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, se anunció la clasificación de la Zambomba, una actividad de interés etnológico en Arcos de la Frontera y Jerez de la Frontera (Cádiz), como Bien de Interés Cultural en la categoría de Actividad de Interés Etnológico. Este hecho se plasmó en el Decreto 503/2015,  de  9  de  diciembre de inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz.

El citado decreto justifica la inclusión de esta actividad afirmando que la Zambomba es una celebración navideña distintiva de Andalucía, notable por su importancia social, simbólica, identitaria y su riqueza lírico-musical, fundamentos que respaldan su propuesta de inclusión en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz. Localizada principalmente en Arcos de la Frontera y Jerez de la Frontera, esta actividad refleja el carácter particular de cada región, aunque comparten un contexto cultural y social común. La Zambomba combina el romancero y la lírica tradicional, incluyendo canciones populares, romances y villancicos, que se entrelazan con el folclore tradicional y el Flamenco.

Continúa la justificación de la norma añadiendo que originalmente, vinculada a espacios comunitarios como patios de vecinos y cortijos, la Zambomba ha evolucionado hacia una mayor apertura social, pasando de lo privado a lo público. Aunque es promovida principalmente por asociaciones locales y reconocida por la comunidad regional, los cambios sociales contemporáneos y la globalización plantean desafíos a su preservación, subrayando la necesidad de proteger estas tradiciones orales y manifestaciones culturales populares.

El expediente técnico (Pulpón et al., 2012), manifiesta que La Zambomba de Jerez y Arcos de la Frontera es una celebración cultural excepcional y multidimensional, representando una de las festividades navideñas más populares de Andalucía. Sus dimensiones social, simbólica, identitaria y lírico-musical fundamentan su inclusión en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz. Esta actividad se manifiesta especialmente en Jerez de la Frontera y Arcos, compartiendo similitudes, pero también mostrando diferencias distintivas que justifican su análisis y protección individualizada. Mientras las zambombas de Jerez han ganado popularidad y se han influenciado por el Flamenco, las de Arcos han mantenido un carácter más tradicional.

El expediente técnico añade que ambas variantes de la Zambomba son expresiones culturales ricas, prosigue el documento,  influenciadas por su contexto geográfico en la Campiña Jerezana y moldeadas por las relaciones de sus habitantes. Tradicionalmente ligadas a espacios comunitarios, han evolucionado hacia formatos más públicos y mediatizados, adaptándose a los cambios en los patrones residenciales y de ocio. Estas festividades funcionan como un importante vehículo para el fortalecimiento de las identidades colectivas y la transmisión cultural entre generaciones.

Además, prosigue el texto, la Zambomba posee una relevancia artística significativa, con un repertorio que abarca temas tanto religiosos como profanos. En términos económicos, la Zambomba se ha convertido en un recurso turístico y cultural, contribuyendo al desarrollo económico de la región. Debido a los cambios sociales contemporáneos, su preservación se considera esencial para mantener viva esta tradición cultural única y dinámica.

El Fandango en la Provincia de Huelva

Playas de Huelva

El 30 de junio de 2020, el Consejo de Gobierno decidió inscribir el Fandango de la provincia de Huelva como Bien de Interés Cultural en el Catálogo General del Patrimonio Histórico de Andalucía, categorizándolo como Actividad de Interés Etnológico. Esta decisión, propuesta por la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico, reconoce al Fandango de esta provincia como una forma esencial de expresión músico-oral y un elemento clave del patrimonio cultural vivo de Huelva.

Según el expediente técnico sobre el Fandango en la Provincia de Huelva (Mejías, 2010), el Fandango es reconocido por su papel central en diversos eventos rituales festivos en lugares como Almonaster la Real, Alosno y El Cerro de Andévalo. Además, su difusión ha trascendido los límites de Huelva, llegando a ser conocido y practicado en toda Andalucía, con variantes estilísticas presentes en localidades de otras provincias como Córdoba, Granada y Málaga.

Sin embargo, prosigue el informe, es en Huelva donde el Fandango alcanza su mayor relevancia e identidad, extendiéndose más allá de las localidades donde es más prominente y contribuye a la creación y mantenimiento de espacios para su difusión y preservación. Termina el citado expediente técnico afirmando que se consideraba el registro del Fandango de la provincia de Huelva en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz sirviendo tanto para reconocerlo como un por ser un activo cultural valioso, como para establecer medidas de custodia y protección que aseguren su preservación y salvaguarda.

Se cita en el informe técnico que la conexión entre los fandangos actuales de la provincia de Huelva y los Verdiales de Málaga ha sido un tema de estudio para varios investigadores. Esta interrelación entre fandango y verdiales no es un descubrimiento reciente. Ya fue explorada por Hipólito Rossy en su obra «Teoría del Cante Jondo» (Credsa, Barcelona, 1998) y José Luque Navajas en «Málaga en el cante. El Guadalorce» (Málaga, 1965), quienes sostuvieron que los verdiales representan, por lo menos, la forma más ancestral del fandango malagueño y, muy probablemente, de todo el fandango andaluz. Alfredo Arrebola, en su participación en el quinto Congreso de Folclore Andaluz, señaló que el fandango más antiguo registrado en el Flamenco proviene de Málaga, diferenciándose en verdiales y fandangos abandolaos, siendo los verdiales los más antiguos y precursores incluso del Flamenco.

De manera similar, José Manuel Caballero Bonald destacó que el fandango más vetusto de Málaga, originario de la región olivarera de Verdiales, es probablemente el más antiguo de Andalucía. Atribuye su origen a influencias moriscas antiguas, no solo evidentes en ciertos estilos de baile, sino también en la singular instrumentación de violines, platillos, almireces, castañuelas y panderetas que acompañan a algunas de sus formas más tempranas. Caballero Bonald describe este fandango como una fusión arábigo-andaluza que, por proximidad geográfica, incorporó elementos del Flamenco.

Jesús D. López

Flamencología.org

Enlaces de interés:

https://www.juntadeandalucia.es/cultura/flamenco/content/bienes-de-inter%C3%A9s-cultural

https://www.juntadeandalucia.es/organismos/turismoculturaydeporte/areas/cultura/bienes-culturales/catalogo-pha/consulta.html

Translate »

No es posible copiar el contenido.