La Peña Flamenca de Álora, en peligro: ¿por qué una institución flamenca de su talla se encuentra en esta situación?
El Flamenco, patrimonio vivo y símbolo cultural de Andalucía, se sustenta desde hace décadas en pilares invisibles para muchos: las peñas flamencas. Lugares de resistencia, formación, memoria y emoción, que sobreviven —cada vez más— a duras penas. Hoy hablamos de una de ellas: la Peña Flamenca de Álora, que atraviesa una de las situaciones más delicadas de su historia.
Un legado de medio siglo al borde del colapso
Fundada hace décadas, esta peña no es una más. Es un referente del cante jondo en el Valle del Guadalhorce, la provincia de Málaga y toda Andalucía. Su Festival de Cante Grande de Álora, que en 2025 alcanzaría su 51ª edición, ha acogido a grandes figuras del Flamenco y ha sido escenario de noches memorables. Sin embargo, lo que debería ser motivo de celebración se está convirtiendo en una pesadilla organizativa.
Fuentes cercanas a la peña denuncian graves dificultades económicas: falta de financiación suficiente, abandono institucional y escasos recursos para mantener el local, sus equipamientos y la programación habitual. La consecuencia es clara: el festival podría no celebrarse o hacerlo de forma indigna.
¿Qué dice la Ley del Flamenco?
La reciente Ley del Flamenco de Andalucía reconoce el papel fundamental de las peñas en la transmisión del Flamenco, su función pedagógica, social y comunitaria. Según esta ley, las entidades locales tienen una responsabilidad clara: fomentar, proteger y facilitar la labor de estos espacios.
¿Dónde está el Ayuntamiento de Álora?
Todo parece indicar que el Ayuntamiento de Álora no está prestando la atención ni el respaldo que merece esta institución cultural y esa es mi opinión al consultar fuentes cercanas al mundo del flamenco aloreño, además de vivirlo en primera persona. Resulta alarmante que, en pleno siglo XXI, cualquier municipio andaluz trate el Flamenco —reconocido como Bien de Interés Cultural y Patrimonio Inmaterial de la Humanidad— como si fuera un asunto menor.
Sin embargo, este municipio no es cualquier municipio. Álora es el inicio y la base de muchas cosas en lo que a Flamenco se refiere. En número de artistas históricos, incluso rivaliza con la capital malagueña.
El desconocimiento institucional que emana este asunto sobre la importancia de Álora en la historia del Flamenco es grave. No se trata solo de preservar una peña: se trata de honrar un legado artístico vinculado a artistas, estilos y momentos clave del arte jondo.
El contraste con Alhaurín de la Torre
La situación se vuelve aún más llamativa cuando miramos a pocos kilómetros: Alhaurín de la Torre, otro municipio malagueño, ha consolidado un modelo opuesto. Allí, el Ayuntamiento apoya con firmeza a su peña y su festival flamenco, que crece cada año, con carteles de altura y una programación cuidada.
La Peña Flamenca Torre del Cante cuenta con instalaciones envidiables y una estrecha colaboración con la corporación municipal. ¿Por qué lo que es posible en un municipio no lo es en otro?
La respuesta solo puede encontrarse en la voluntad política y en la visión cultural de los dirigentes locales. No hay más que ver los números que incluso egoístamente, simplemente con el objetivo de obtener repercusión a nivel nacional, se obtienen con una buena política cultural orientada a una de las marcas que más venden es España. La cantaora Argentina, que está en el cartel del festival de Alhaurín de la Torre, cuenta con un ejercito de más de 147.000 seguidores en Facebook, más de 58.000 en Instagram y casi 14.000 seguidores en X (la antigua Twitter). La artista está promocionando su participación en el festival en sus redes sociales. ¿saben ustedes lo que supone tal altavoz para la localidad? Parece ser que alguno no.
No es solo Álora: es el Flamenco
Lo que está ocurriendo en Álora no es un caso aislado. Es un síntoma de una enfermedad más profunda: la invisibilización de la cultura popular, especialmente la que nace desde abajo, desde el pueblo y para el pueblo. Las peñas no son negocios, no son escaparates: son vida, arte y comunidad.
Permitir que una peña como la de Álora muera por inanición institucional es un fracaso colectivo. Es cerrar la puerta al futuro del Flamenco y un síntoma de ceguera intelectual.
Jesús D. López
Flamencología.org

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