La mentira del Triángulo del Flamenco.

De esta visión romántica y nada pragmática nace la idea del, podemos decir, místico triángulo del Flamenco. Todo nació y se ramificó desde Sevilla (Triana) Cádiz y Jerez.

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Aún hoy sigue extendido el falaz discurso del “triangulo del Flamenco” que supuestamente se establece entre Sevilla, Cádiz y Jerez para dar origen a esta expresión cultural andaluza. No es difícil encontrar miles de webs y literatura al respecto. Tampoco es difícil contrarrestar los argumentos y documentos de quienes aún hoy, lo defienden y difunden.

La labor de determinar la génesis del Flamenco ha sido y es, controvertida: aunque ya se han establecido algunos dogmas que, lejos de romanticismos, abrazan lo pragmático. Uno de ellos es que el Flamenco no nació de un día para otro sino que tuvo que ser un proceso (seguramente de siglos) hasta llegar a lo que conocemos hoy. Otro dogma al que agarrarnos es consecuencia del anterior y es que, se venía manteniendo que el Flamenco nace aproximadamente a finales del siglo XVIII, que es más o menos desde que se tiene constancia escrita y, un siglo más tarde, sonora de este arte. Utilizando la lógica del Flamenco, que es transmitido oralmente por un estrato social campesino, humilde y, en la mayoría de los casos sin saber leer ni escribir (pero con más cultura y dignidad que los de otros estratos sociales), no nos puede causar sorpresa que existiese antes de los registros mencionados. Lo podemos resumir en que, uno no nace cuando le hacen la primera foto o lo inscriben en el Registro Civil.

De esta visión romántica y nada pragmática nace la idea del, podemos decir, místico triángulo del Flamenco. Todo nació y se ramificó desde Sevilla (Triana) Cádiz y Jerez. Vaya por dios, los demás sólo seguimos la estela. Pues bien, esto no es así como dicen. Vamos a ver un claro ejemplo. Vamos con Málaga:

Alfredo Arrebola señala, “Y es que ésta provincia es el “alma mater” de todo el cante malagueño y sus derivados (veánse): tarantas, cartageneras, murcianas, granaínas, rondeñas, fandangos de Lucena. Así mismo, Málaga se proyecta musicalmente más allá de sus fronteras: Granada, Córdoba, Sevilla, Almería, Murcia, Canarias, Cuba, México, Segovia y hasta Albacete”. Es decir, el supuesto triángulo del Flamenco dejaría fuera del mismo nada más y nada menos que a la mitad flamencogeográfica del cante y huérfanos de padre y madre flamencos o como mucho, los apadrinaría por la teoría del génesis de la “santísima trinidad flamenca” a los cantes de Málaga y sus derivados; ya que lo demás sería emanado también del mencionado triángulo.

El dramaturgo y premio Nacional de Literatura (2008), Premio del Consejo de Europa, a través de la “Bienale di Venezia” en su XXXIII Festival Internacional de Teatro, por Tartessos (1985), Miguel Romero Esteo, fecha la antigüedad de los Verdiales mucho antes de la existencia del Flamenco, milenios antes. Es decir, los Verdiales son preflamencos y curiosamente se aflamencaron(?) tomado forma de fandango o más bien, el fandango y el Cante Jondo por extensión, derivan de “los cantos serranos de Ronda -como bastión de resistencia en el que el arcaico modo musical dorio pervive descaradamente, y no en forma borrosa[Miguel Romero Esteo: Los Verdiales, Raíces del Folklore Andaluz]. Por lo tanto, son los fandangos “abandolaos”, arcaicos ellos, como la Rondeña, germen de todo lo demás. Es decir, los citados cantos serranos y campesinos son padres (o madres) de la Rondeña que, a su vez, se convierte en venero del resto de fandangos (abandolaos) y sus derivados como la Malagueña y su evolución ya perdiendo ese toque característico hasta nuestros días. De Málaga es Junquito de Comares, cantaor de Verdiales documentado en 1748 en un entremés anónimo, un siglo más antiguo que Silverio Franconetti, ochenta años anterior al Fillo y media centuria más viejo que El Planeta y Tío Luís el de la Juliana, considerados (hasta ahora y por algunos) abuelos del Cante Flamenco.

De este modo y basado en Alfredo Arrebola tal y como documenta en su libro: “Los Escritores Malagueños y el Flamenco”. Universidad de Cádiz. 1990; los cantes malagueños quedarían así:

1.- Cantes Preflamencos (flolklóricos propiamente): Pregones, Tiranas, Malagueñas, Boleras, Cantes de hileros, Cantes de Maragata/Zaragata, Temporeras, Cantes del arar, Cantes de la Trilla, Chaconas, y bailes populares acompañados de sus “Cantes específicos”.

2.- Cantes propios de Málaga (derivados del fandango local): Verdiales (se aflamencaron), Jabegotes, cantes abandolaos diversos, Jaberas, Malagueñas Vernáculas.

3.- Cantes Paramalagueños: Cantes del Piyayo, Fandango de Macandé, soleares de Rafael Moreno, Tangos de La Pirula – Repompa.

4.- Cantes de Ronda: Rondeñas y sus variantes, Caña, Polo, Livianas, Serranas, soleares de Anica de Ronda.

5.- Malagueñas Perotas/Cuneras: Grupo de malagueñas que nacen en Álora, inspiradas en los Cantes Camperos.

6.- Cantes derivados del Folklore Malagueño: Granaínas, Robaos, Fandango de Lucena, Zángano de Puente Genil, Fandango de Cabra, Fandango de Almería, Fandango Bolero de Huéscar, Baza y Jerez del Marquesado, Tarantas, Cartageneras, Murciana, Fandango de José Pérez Guzmán,…etc.

7.- Saetas Malagueñas: Saeta de Málaga (seguiriya y martinete), Saeta-pregón de Sierra de Yeguas (Riogordo), Saeta llana/Saeta de Pasión de Antequera.

8.- Cantos derivados del Folklore Malagueño: Malagueña de Murcia (aire verdial), Malagueña de Canarias, Bailes/Cantos de pueblos de Segovia y Albacete, Malagueña de Cuba y México.

De Málaga son los Verdiales, el hilo investigador se ha perdido en la noche de los tiempos, más de 5.000 años atrás. Calificándolos como “la expresión musical más antigua de Europa” con su toque primitivo dorio. De Málaga provienen todos los cantes abandolaos, arcaicos, viejos, preflamencos y definitorios de sus propias derivaciones (malagueñas y demás); ramificándose hacia el centro y este de Andalucía y el Levante español, pero también al oeste. ¿Cómo se puede aseverar que cantes y cantos arraigados en la tierra malagueña por miles de años provienen de ese su puesto triángulo? Si la corriente romántica y desfasada del “triángulo del cante” defiende el “nacimiento del flamenco en el siglo XVIII”, ¿Cómo explica los cantes malagueños? La respuesta es sencilla, no puede explicarlos. Los cantes de Cádiz no tienen semejanza en origen con los de Málaga. Por eso el Flamenco es una realidad compleja y amplísima, porque se nutre de los más variados folklores, culturas y razas que han convivido en Andalucía para, más tarde, confluir al río común llamado hoy Flamenco.

Como conclusión y ante esta vasta realidad y complejidad de la influencia malagueña en el Flamenco; antes, durante y después de su formación, podemos afirmar que no existe un “triángulo” originario del Flamenco; que no se entiende en su totalidad esta manifestación cultural andaluza sin los aportes y derivaciones de la geografía malagueña tanto cualitativamente como cuantitativamente; que en los genes Flamencos están insertos una buena parte del folklore malagueño (Verdiales y sus más de 5.000 años de historia y, los más recientes aunque arcaicos abandolaos) que después transmuta progresivamente en una realidad cambiante tal y como la conocemos hoy. Por ello, debemos mirar con cierta sorna a aquellos que pretenden registrar la “marca Flamenco” en un club VIP geográfico inexistente sin investigar de una manera mínimamente seria esta fantástica y muy ignota revelación de la cultura de nuestra tierra. Toda la geografía andaluza merece un estudio de sus realidades flamencas a fin de extender (o romper) triángulos, cuadrados y rombos para acercarnos más al conocimiento de esta joya que es posesión de todos los andaluces y del resto del Universo.

Bibliografía.

Arrebola, A. (1990). Los Escritores Malagueños y el Flamenco. Ed. Universidad de Cádiz, Cádiz.

Romero Esteo, M. (2002). Los Verdiales, Raíces del Floklore Andaluz. Ed. Sarriá. Málaga.

Romero Esteo, M. (1994). Historia y Musicología de los Verdiales. Ed. Diputación de Málaga, Málaga.

Vargas, P. (2010). El Flamenco en Málaga. Ed. Almuzara. Córdoba.

Jesús David López.

Flamencología.org