Breve encuentro con Antonio Fernández Díaz «Fosforito»

"El Flamenco necesita de afecto, necesita el reencuentro, [...] continúa a través de los tiempos, supera a los genios naturalmente, porque el Flamenco es eterno, las personas no."

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Antonio Fernández Díaz «Fosforito». Foto Jesús D. López

Fue un encuentro breve pero muy fructífero. Tanto como lo es conversar con un maestro colmado de aprendizaje, conocimiento y experiencia. Hablar con Antonio Fernández Díaz «Fosforito»; cantaor de cantaores y gigante entre gigantes, es para quien ama el Flamenco un acceso al saber del Cante Jondo, a una base de datos inabarcable de la que nunca se deja de aprender. Su mirada, cuando se habla del Cante, transmite serenidad y sabiduría a partes iguales. El camino del Flamenco lo ha recorrido muchas veces.

La Quinta Llave Oro del Cante es, una fuente inagotable de anécdotas y vivencias. Siempre investigando en su despacho. Siempre el ansia del saber sobre el arte que le ha supuesto uno de los ejes fundamentales de su vida.

«El Flamenco necesita de afecto, necesita el reencuentro»

P. ¿En qué beneficia al Flamenco la celebración de congresos como el Congreso Internacional de Arte Flamenco celebrado en Málaga el pasado 13 y 14 octubre?

R.-«Bueno los congresos siempre son útiles en el Flamenco. El Flamenco necesita de afecto, necesita el reencuentro. Yo decía en las primeras palabras de agradecimiento al Ayuntamiento de Málaga, a la Peña Juan Breva, por haber rescatado el necesario Congreso porque estuvo durante un motón de años dándose pero como, naturalmente el Flamenco está tan escaso de medios, el Congreso se perdió temporalmente; no la idea, el cariño, el afecto, el estudio. El Flamenco siempre ha estado ahí vivo.»

«Por eso mi agradecimiento al Presidente (de la Peña Juan Breva) y a una comisión (organizadora) maravillosa que estaba en la gestión de la preparación del Congreso, que se han dejado el corazón para que funcionara a la perfección. Pero han tenido el apoyo incondicional del Ayuntamiento (Málaga). Por eso mi agradecimiento. Yo decía que hablar de ello (del Flamenco), contrastar opiniones, hipótesis, teorías, etc; ya era darle vida, ya era exaltarlo, acercarlo a nuestro corazón. Siempre está bien que se hable de Flamenco. El Flamenco necesita, (nosotros) necesitamos, hablar de él para mantenerlo vivo en el corazón de la gente.»

«El Flamenco continúa a través de los tiempos, supera a los genios naturalmente, porque el Flamenco es eterno, las personas no.»

P. ¿Qué le falta o le sobra al mundo flamenco de hoy?

R.- «El Flamenco tiene entidad propia. El Flamenco es tan grande que supera a los genios. A los genios se los lleva la vida. Naturalmente ellos han dejado su impronta, su creación. Han hecho que el Flamenco no esté momificado en el tiempo, con sus aportes personales lo han enriquecido. El Flamenco continúa a través de los tiempos, supera a los genios naturalmente, porque el Flamenco es eterno, las personas no.»

«El Niño de Almería» que era guitarrista. Me dio sitio. Sacó un «grupito» de niños chiquitillos en 1948 compuesto de «La Cañeta», «La Quica», Pepito Vargas, «La Repompa»…Y en ese grupito yo cantaba para bailar.»

P. ¿Qué influencia tiene Málaga sobre el Fosforito cantaor?

R.- «Bueno. Yo llegué a Málaga (después de empezar) a cantar desde muy chiquitillo, muy jovencillo; por las tabernas de mi pueblo, por las ferias de ganado. Caí en Ronda por la Serranía. Yo hablaba (para cantar) en Algodonales, en Grazalema, en Villamartín, en todos esos pueblos y en Ronda mismo. Yo tengo un cartel, ahora te lo enseño, del año 1945 de la Plaza de Toros en el que me incorporaron a un espectáculo que llegó de Málaga con el «Gitano de Bronce». Era un espectáculo diverso, de variedades. Donde iba una bailaora de Antequera que se llamaba «La Chata», Luisita «La Chata». Yo cantaba sólo y cantaba para bailar.»

«Yo era cantaor, en mi familia han sido cantaores. Mis padres han sido cantaores, mis hermanos y primos eran guitarristas. Tenía primas bailaoras. Mi abuelo, que era de Marinaleda, era Juan «El Cantaor». Mi padre fue cantaor por los años veinte, se buscaba la vida en Sevilla en los años gloriosos del flamenco de Chacón y Manuel Torre. En mi casa ha habido siempre Flamenco.»

«Yo viví la guerra desgraciadamente. Esa puñetera digamos, «Incivil Guerra». En la posguerra, cuando terminó, yo apenas tenía ocho años. Ya empecé a cantar por las tabernas de mi pueblo. Nos moríamos de hambre. No teníamos otros medios y eso me hizo engancharme a todo lo que se movía; donde creía que podría encontrarme con una pesetilla, ferias de ganado, el trato, el apretón de manos, etc. Cuando llegué a Ronda y por los pueblos de alrededor hablaba con los dueños de los cines. Llegaba a un pueblo en el que una película llevaba en sesión continua dos meses, entonces hablaba con el dueño para cantar después de la película. Muchos accedían. No había espacio, apenas para una banqueta para un guitarrista que normalmente era el barbero del pueblo, que todos tocaban un instrumento, especialmente la guitarra. Cantaba dos o tres veces y a razón de la gente que entraba, que ya casi no iba nadie a ver la película que llevaba tres meses en un pueblo de quinientos o mil habitantes, y me ganaba unas pesetillas e íbamos viviendo.»

«A mí me ha interesado el Cante siempre, más que los cantaores. Muchos cantaores me importaban por lo que daban a entender. Por eso yo, mejor o peor, he sido yo.»

«Yo llegué a Málaga en 1946 y conocí en el Central (Café Central) a «El Pena» Padre (Sebastián) y a Adolfo «El Cuchillero» que había sido cantaor y estaba colocado en el Ayuntamiento. Ya no cantaba (Adolfo «El Cuchillero»), era mayor, lo mismo que «El Pena» ya que estamos hablando de 1946 y 1947. Me dieron calor. Un policía armada de aquel tiempo, estando yo muertecito de frío, me invitó a un café. Me dijo que había un sitio donde se buscaban los flamencos la vida. Eran las «Terrazas». Yo conocía allí en Málaga a «El Niño de Almería» que era guitarrista. Me dio sitio. Sacó un «grupito» de niños chiquitillos en 1948 compuesto de «La Cañeta», «La Quica», Pepito Vargas, «La Repompa»…Y en ese grupito yo cantaba para bailar.»

«A Málaga yo llegué siendo cantaor pero naturalmente aquí he conocido a mucha gente que cantaba muy bien. Cantaba en las «Terrazas». Con «El Perote», que lo hacía muy bien. Nos veníamos andando de allí (Terrazas) hubiéramos ganado dinero o no. Bajábamos por Ciudad Jardín hasta los Mártires, donde él vivía. Luego iba al «Central» (Café) y me reunía con «El Pena» y con Adolfo para tomarme un vaso de leche o un «sombrita» y me iba a dormir. Yo vivía en la Calle Santa María número 6, en lo alto de un bar que se llamaba «El Bar Málaga». Había dos pensiones, una en la primera planta y otra en la segunda. Yo vivía en la de la primera planta. Pagaba 14 pesetas a pensión completa. Vivía…»

«He aprendido mucho de todo el mundo. En mi caminar por todos los caminos donde he conocido a «Rosa Fina de Casares», a José Cortés «El Niño de Churriana», «Salvador de Olvera», a «El Chato Méndez» en La Línea (de la Concepción), «Juan Carlos de El Saucejo» con el que formé pareja en las ferias de ganado. «Rosa Fina» con «El Churriana» de pareja (Niño de Churriana) y yo con Juan Carlos. He conocido a muchos cantaores como «El niño de Barbate», a tantísima gente…y aquí pues a «Pepe de Álora», y muchísimos cantaores que de todos te queda algo. «Manuel de Cártama» hacía las cosas de «Manuel Torre» con mucho arte, mucho calor y mucha fuerza. Soy incapaz de recordar a todo el mundo pero, naturalmente que he aprendido aquí también de los cantaores que había y de todo el mundo. A mí me ha interesado el Cante siempre, más que los cantaores. Muchos cantaores me importaban por lo que daban a entender. Por eso yo, mejor o peor, he sido yo.»

«La Málaga Cantaora que decía Machado era una Málaga llena de Cafés Cantantes, donde «La Trini, donde «Juan Breva», donde venían cantaores como Chacón que estuvo aquí en Málaga mucho tiempo; por aquí (Málaga) pasaba todo el mundo. Era un hervidero. Había mucha vida, mucha noche. Málaga Cantaora estaba ahí, muy presente en el Cante.»

P. ¿Cómo ve el Flamenco actual y hacia dónde cree que se dirige?

R.- «Es impredecible. Cuando hablamos de tiempos gloriosos hablamos en razón de la gente que nos toca vivir. La Málaga Cantaora que decía Machado era una Málaga llena de Cafés Cantantes, donde «La Trini», donde «Juan Breva», donde venían cantaores como Chacón que estuvo aquí en Málaga mucho tiempo; por aquí pasaba todo el mundo. Era un hervidero. Había mucha vida, mucha noche. Málaga Cantaora estaba ahí, muy presente en el Cante. Cantaores había en todos lados y Málaga ha sido siempre para el Cante muy afectuosa. A parte de tener sus cantes propios con un modo musical que ha influido tanto en tanta gente. Y dentro de ese modo han creado malagueñas muchísima gente fuera de Málaga; como Chacón a la cabeza de todos, Enrique «El Mellizo», «La Peñaranda» en Cartagena, «Fosforito» en Cádiz, «Fernando de Triana», etc.»

«Málaga ha aportado aparte de cantidad, de mucha calidad y de un modo musical que no cabe en otro. Una malagueña no se puede cantar en modo seguiriya, en modo de alegrías. Malagueña es una mujer de Málaga, es un cante, es un baile. Málaga es música. Como decía Aleixandre, la Ciudad del Paraíso».

 

Jesús David López.

Flamencología.org